Reflexiones sobre el camachuelo mexicano mutación albino

Por José Manuel Rodríguez Benavente

Foto: José Luis Borrajo

A estas alturas en que se está en la canaricultura y con todo lo publicado al respecto de mutaciones existentes y los estudios desarrollados, la genética de transmisión hereditaria que se conoce, no se puede estar pensando en hacer pájaros de apariencia albino mediante la superposición de mutaciones, máxime cuando la mutación albino existe en gran parte de las especies que actualmente se crían en nuestros aviarios.

Tal ocurre en el caso del Camachuelo Mejicano, en el que la mutación Ailbino existe desde hace años, que yo sepa más de diez ,y todavía estamos pensando en hacer ejemplares de fetotipo parecido al Albino, juntando en el mismo ejemplar las mutaciones faeo y opal o faeo y pastel. El faeo para el rojo de los ojos y el opal o el pastel para reducir al mínimo la expresión melánica. Si además incluimos la mutación Torba el ejemplar puede resultar bastante parecido a un albino; aunque para el que ha estado en contacto con los albinos, no se le escapan los pequeñísimos restos melánicos en las plumas largas (cola sobre todo) y en el subplumaje, que es lo primero que se mira, por otra parte, para saber si el ejemplar es albino o no.

La mutación Albino; y no voy a entrar en discusiones sobre su nombre, si es mejor llamarla Rubino por que el lipocromo queda y demás, ya que las nomenclaturas unas son más afortunadas que otras; consiste en la eliminación total de todo resto de melanina en el plumaje de un ave, obviamente el lipocromo lo respeta totalmente.

Hay que reseñar que la eliminación de las melaninas es brutal, como puede verse en el color de los ojos de los ejemplares afectados por la mutación y en el color de las partes córneas (patas y pico), donde la decoloración es muy acusada.

Los ejemplares son bastante delicados, ya que prácticamente no ven, debido a la inexistencia de melaninas en los ojos, siendo difíciles de destetar y de manejar una vez destetados, ya que cualquier cambio de habitáculo puede llevar al animal a morir de hambre o sed, al no ver el recipiente en el que se le han dispuesto la comida y el agua o simplemente al no estar habituado a comer y beber en esos nuevos comederos o bebederos. Algunos han sido los ejemplares muertos en mi aviario por esta razón, aún estando todo el día pendiente de ellos y lo peor es que algunos más seguirán muriendo por esta razón.

Estoy seguro de que la mutación no surgió de ninguna manera en mi aviario, si no que saltó el ejemplar por casualidad de un ejemplar o varios portadores de la mutación, adquiridos en un comercio especializado en aves; pero fui capaz junto con mi gran amigo José Luis Borrajo de mantenerla y hacer con ella una cepa estable, que ya ha dado una buena cantidad de ejemplares mutados; lo que para un criador modesto como yo, y más en aquellos tiempos, fue un gran logro personal y una gran satisfacción, máxime con unos ejemplares tan delicados.

Foto: José Luis Borrajo

De hecho la mutación no fue comprada adrede, lo que se pretendía comprar era la mutación bruna, que tampoco al final era esa mutación.

Parece claro que lo que sabíamos en aquel año 2.002 sobre el Camachuelo Mejicano era muy poco, me atrevería a decir que casi nada; pero teníamos entre las manos un fringílido exótico, muy robusto y de cría bastante fácil, sobre todo si la comparamos con la cría de otros fringílidos exóticos que se disponían en muy pocos aviarios y que la verdad, era bastante atractivo en cuanto a su colorido.

Los teníamos bastantes criadores en librea ancestral y menos en la mutación faeo, que era la única de la que teníamos noticia.

Con  esta situación, otro gran amigo, Ángel Luis Rodríguez Barbero, te llama y te comenta que está viendo en una tienda del madrileño Rastro cinco ejemplares de camachuelo mejicano, con la librea marrón, que no son faeos, que parece que son mutados en Bruno, una mutación que no conoces, piensas un breve momento y le dices que los compre todos, cinco en total, un macho y cuatro hembras.

Los ejemplares los repartimos entre José Luis Borrajo y yo, el se quedó con el macho y dos hembras y yo con las dos hembras. Los ejemplares tenían anilla Belga y eran del mismo criador de diferentes años, por lo que había muchas posibilidades de que estuvieran muy emparentados, incluso que fueran la pareja y tres hembras de prole, con lo que decidimos no aparearlos en el primer año entre ellos.

Los apareamos con ejemplares de nuestros aviarios de librea ancestral y una hembra con un macho faeo, para ver si era alelomorfo del faeo o era faeo más algo, aunque era poco probable debido a que no tenían los ojos negros.

De mis dos parejas, ambas el macho era de librea ancestral obtuve nueve ejemplares machos y hembras, los machos obviamente portadores de Bruno y las hembras ancestrales, en principio. Sin embargo de la pareja del aviario de Borrajo entre el macho que creíamos Bruno con una hembra ancestral no se conseguía ningún ejemplar mutado, había 8 pollos y todos ancestrales, que mala suerte que todos fueran machos, sin embargo cuando empezaron a mudar se empezaron a descubrir algunas hembras, con lo que la mutación no era la que conocíamos como Bruno en el canario de transmisión recesiva y ligada al sexo que nos hubiese dado, todas las hembras Brunas, cosa que no ocurrió, las hembras tampoco eran mutadas.

Leyendo y buscando en internet, la información era escasísima en esos tiempos, llegamos a la conclusión de que serían de la mutación Torba, ya fijada en Italia, y de la que había pocas, pero alguna referencia.

Pues bien, como teníamos pensado cambiarnos ejemplares Jose Luis Borrajo y yo, así lo hicimos, haciendo para la temporada siguiente un gran número de parejas entre portadores y Torbas.

Aquí está el quiz de la cuestión con el pájaro Torba inicial y una hembra portadora de las que yo conseguí, en el aviario de José Luis Borrajo surgió ese año el primer ejemplar albino que habíamos visto, que al surgir entre un ejemplar Torba y uno portador, pensábamos que sería una superposición de mutaciones, pensábamos que sería un Torba más faeo.

Al año siguiente un ejemplar hembra de los Albinos obtenidos se apareó con un ejemplar faeo, resultando ser todos los ejemplares obtenidos de librea ancestral, con lo que se descartó que fuese una combinación de mutaciones con el faeo.

Foto: José Manuel Rodríguez Benavente

Los siguientes apareamientos se hicieron en la línea de intentar separar, aquello que se la había superpuesto al torva y que daba esos pájaros sin restos de melaninas en su plumaje, por lo que todos los apareamientos fueron con ejemplares ancestrales.

Los resultados fueron pájaros de librea ancestral protadores de Torba y Albino, ya que mezclados entre si y sus descendientes con albinos, desde 2.002 hasta ahora no han dado más que ejemplares que ancestrales, torvas y albinos, por lo que ya se ha desechado que los albinos sean la combinación de torba y alguna otra mutación.

El resultado de todos estos años trabajando la mutación es que ya se ha desligado de la mutación torba y ya se dispone de ejemplares albino sin ser torva y de ejemplares portadores de albino de librea ancestral, que apareados no dan ningún ejemplar torva, lo que demuestra lo que se ha expuesto anteriormente en este párrafo.

Otra cuestión que se ha comprobado es que la forma de transmisión hereditaria de la mutación Albino del Camachuelo Mejicano es autosómica recesiva.

Ahora mismo es una mutación totalmente estabilizada en muchos aviarios, con lo que no hay necesidad de ir buscando algo parecido con la superposición de mutaciones, cosa que es totalmente desaconsejable desde cualquier punto de vista, en las mutaciones denominadas “dilutivas” por algunos jueces y criadores, que son las que han aparecido hoy por hoy en la librea del Camachuelo Mejicano.

En mi aviario la cría se hace siempre apareando un ejemplar puro con otro portador, lo que tiene el problema de que no se obtiene toda la prole mutada; pero en mi caso los intentos de realizar un apareamiento en pureza han sido nulos, ya que los ejemplares que han logrado eclosionar son tan débiles que apenas duran unos días, incluso ayudando en la ceba a los progenitores.

Respecto a si hay preferencias porque en la pareja sea el macho puro o la hembra, siempre funciona mejor que el macho sea puro y la hembra portadora, ya que la hembra es la encargada mayoritariamente de las cebas, sobre todo en los primeros días de vida, y suben las nidadas con mayor facilidad que cuando la hembra es pura y el macho portador de la mutación. Varias veces he visto cebar a la hembra pura en el nido, al poco tiempo, una vez retirada del mismo, comprobar la ceba, los pichones tener los buches varías y la comida regurgitada por la hembra estaba en el fondo del nido, sin que hubiese sido capaz de acertar a embuchar a los pichones debido a falta de visión.

En el otro lado también es más difícil que el macho Albino pise a la hembra, debido a su falta de visión y la mayoría de las veces de vitalidad, que es otra contrariedad en su cría.

De todos modos hay parejas en las que la hembra mutada en Albino saca las nidadas perfectamente y en las que la portadora no saca adelante ninguna en el año de cría, como pasa en casi todas las especies de pájaros criados en cautividad. Por tanto decidirse por un tipo de pareja es más cuestión de disponibilidad de ejemplares de un sexo u otro con la librea mutada.

Los ejemplares con la mutación Albino son ejemplares muy delicados debido principalmente a su falta de visión, han de colocarse en la zona del aviario con menos luz y nunca les debe dar el sol directo, ya que su inhibición melánica les hace especialmente sensibles a la luz, esto no quiere decir que haya que tenerlos a oscuras, ya que necesitan una luz normal para poder realizar todas sus funciones vitales.

La librea de los ejemplares mutados está exenta de melaninas, tanto eumelanina como de faeomelanina, no quedando resto melánico alguno en el plumaje, se puede decir que la eliminación de las mismas es total. Sin embargo el lipocromo no está afectado en nada, siendo de un color rojo mucho más encendido, por la no influencia de otros pigmentos melánicos sobre el mismo. Las hembras lo presentan de un color rosado muy característico.

El pico, las patas y las uñas se presentan de un color blanco mortecino, parecido al color de la cara de una persona al desmayarse, si las comparamos con las patas de los canarios blancos recesivos, se puede decir que son aún más descoloridas

Los ojos son de color rojo muy vivo, del color de la sangre que circula por ellos y por tanto son muy sensibles a la luz y apenas tienen visión.

Se puede apreciar en estos ejemplares, la distribución típica del lipocromo del Camachuelo Mejicano en su librea, y se confirma que nada tiene que ver, o cuando menos muy poco, con la distribución del lipocromo en los canarios de categoría mosaico, con los que algunas veces se le ha comparado.

En los machos, el lipocromo pasa a la nuca y se puede decir que toda la cabeza tiene pigmentación lipocrómica, invadiendo casi toda la nuca y la garganta. El pecho se extiende hasta bien pasada la mitad del vientre, del mismo color que la zona descrita anteriormente. El obispillo presenta de igual modo la misma pigmentación roja. El dorso y los flancos presentan un lipocromo difuminado y por tanto más rosado que el resto que es de color rojo puro, como ya se ha expresado anteriormente.

En las hembras el lipocromo se reduce a un difuminado del mismo por todo el cuerpo, más acusado en la zona donde los machos lo presentan de color vivo y una pequeña mancha, menos extensa que en los machos en el obispillo.

La cría de la mutación es bastante compleja debido, como se viene diciendo, a la poca vitalidad de los progenitores y de las nidáceas, de los problemas de destete de los pichones debido a su deficiente visión y las dificultades en su manejo por la misma razón. De todos modos ver un ejemplar en tu aviario Albino compensa con creces todas estas dificultades.

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